Mujeres migrantes que pasaron por Casa de la Mujer de la Unión están trabajando con infancias en Policlínica de la Intendencia

La innovadora experiencia que nació en el centro de salud de Casavalle, con una sala de espera pensada para que las infancias puedan jugar y recrearse mientras sus madres se atienden, se extendió a partir de mayo a otras tres policlínicas de Montevideo. Este modelo no solo busca brindar una atención en salud más humana y accesible para las familias, sino que también incorpora una estrategia que busca reducir las desigualdades de género: la formación y el empleo para mujeres migrantes.

En el centro de salud de Casavalle, las niñas y niños cuentan con espacios recreativos donde son atendidos por personal especializado mientras sus cuidadores (en su mayoría mujeres) pueden realizarse estudios o consultas médicas con mayor tranquilidad. Esta iniciativa, que ya se está replicando en las policlínicas de Casabó, Paso de la Arena y Giraldez, se ha convertido en un modelo de atención innovador, integral y de equidad.

Una de las piezas clave de este proyecto es la creación de un sistema de capacitación para mujeres migrantes en el cuidado infantil, desarrollado por la Intendencia de Montevideo en colaboración con la Secretaría de Equidad Étnico Racial y Poblaciones Migrantes y la Casa de la Mujer de la Unión. A través de esta formación, las mujeres migrantes no solo acceden a herramientas para desempeñarse en el cuidado de infancias, sino que también tienen la posibilidad de integrarse al circuito laboral en los espacios destinados a la recreación y bienestar de los niños y niñas en los centros de salud.

Este esfuerzo es un ejemplo claro de cómo las políticas públicas pueden generar cambios significativos en la comunidad, reduciendo brechas de desigualdad y fomentando la inclusión y la igualdad de oportunidades para toda/os.

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